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alergias y autoinmunidad

SISTEMA INMUNOLÓGICO: ALERGIAS Y AUTOINMUNIDAD

En RB acupuntura sin agujas, por ADELA ESTEVE HURTADO

 

                                                                         autoinmunidad

 

Esquema:

I.- Introducción

II.- Fisiopatología de la inmunidad.

III.- Influencia de la vida actual sobre la inmunidad.

IV:- Importancia de los sistemas depurativos.

V.- Importancia del sistema digestivo.

VI.- Aportación de la Restauración Bioenergética a los trastornos inmunitarios:

a.- línea diagnóstica

b.- línea terapéutica.

 

I.- Introducción:

Dentro de nuestro organismo existen una serie de sistemas encargados de la regulación o equilibrio del resto de órganos. Son el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico o defensivo. Su papel regulador hace que estén distribuidos por todo el cuerpo y que cualquier pequeño fallo en su funcionamiento implique problemas generalizados y habitualmente de gran repercusión.

El sistema nervioso y el endocrino se conocen aunque no completamente desde hace más tiempo que el sistema inmunológico, que es el que ha ido cobrando protagonismo en nuestro días y es objeto de numerosas investigaciones actuales.

El sistema inmunológico se encarga de defender al organismo frente a cualquier elemento extraño así como de cualquier rebelión interna, es decir, evita que agentes externos, fundamentalmente microorganismos, puedan lesionar nuestros tejidos, y también controla un desarrollo celular anómalo como el que se produce en el cáncer. Es por ello que en la mayoría de enfermedades actuales, exista una participación en mayor o menor grado de este complejo sistema.

 

II.- Fisiopatología de la inmunidad:

En todos y cada uno de los tejidos y órganos de nuestro cuerpo existe una representación del sistema inmunológico, y sin embargo no hay una estructura concreta que se encargue específicamente de esta función, (haciendo la salvedad del timo que durante los primeros años de vida tiene su máximo desarrollo, produciendo linfocitos, pero que involuciona con la edad). El sistema linfático, formado por los ganglios y vasos, junto con el bazo y el hígado son los principales cuarteles defensivos del organismo, pero desarrollan también otras funciones, (a excepción de los ganglios), y también como señalábamos antes hay elementos defensivos distribuidos por todo el cuerpo.

La piel y las diferentes mucosas constituyen la primera línea defensiva, de forma que es de vital importancia para esta función el que se mantengan íntegras y sanas. Las principales células encargadas de la inmunidad son los leucocitos, o glóbulos blancos, que circulan en la sangre. En el resto de tejidos existe una representación que son los macrófagos, y que en algunos casos toman nombres propios como en los tejidos expuestos al exterior, donde se conocen como células dedríticas o de Langerhans. La comparación de nuestro sistema inmunológico con un ejército es muy útil para entender su funcionamiento. Así es importante que conozcamos los principales componentes y sus funciones.

 

 CELULA FUNCIÓN
leucocitos en sangre
               neutrofilos o poliformo nucleares                fagocitosis
               eosinofilos                parasitos y alergias

               basofilos

               parasitos y alergias
               linfocitos                defensa especifica
                             linfocitos B                                            producción de anticuerpos
                             linfocitos T                                            defensa celular
celulas tisulares defensa en los tejidos
                         macrofagos                                    fagocitosis
                         celulas dedríticas                                    tejidos externos
                         mastocitos                                    inflamación y alergia

 

 

Todas ellas tienen muy determinada su función a la hora de hacer frente a una agresión, y además no actúan de forma aislada, sino que intercambian información, para que la defensa se lleve a cabo de forma perfecta y totalmente organizada.

Para entender mejor la función defensiva, clásicamente se distinguen dos tipos de respuesta inmunológica, la inespecífica y la específica, pero en realidad suelen estar estrechamente relacionadas y la separación es sobre todo didáctica.

La respuesta inmunitaria inespecífica es la que se lleva a cabo en primer lugar, ante cualquier señal que produce alarma en el sistema, es rápida, fuerte, pero como su nombre indica no distingue o no discrimina la naturaleza de la agresión. En ella participan todas las barreras físicas, piel y mucosas, y todas las células inmunitarias localizadas en estos tejidos, es decir los macrófagos, células cebadas y sus variantes. Ante un elemento extraño se produce una activación de la célula que pone en marcha la liberación de sustancias que van a dar lugar al proceso inflamatorio, mediante el cual se intenta aislar, bloquear y eliminar al agente patógeno. Además se manda información al sistema específico por si hiciera falta, y también dispone esta respuesta, de mecanismos inhibidores de forma que la inflamación no se desborde.

En cuanto a la respuesta específica es mucho más "inteligente" y compleja. Se produce de forma más lenta pero mucho más precisa. Las células que intervienen son linfocitos B y T, y suele tener lugar en el torrente circulatorio, aunque si hay rotura de vasos la respuesta sale al tejido. Se pone en marcha cuando estas células sanguíneas detectan elementos para los que ya han sido sensibilizadas, es decir previamente un neutrófilo, normalmente, se ha encargado de presentar el patógeno, y ha activado al linfocito para que luche contra él. Los linfocitos B lo hacen mediante la producción de anticuerpos, que son moléculas bloqueadoras de elementos del patógeno (los antígenos), y los linfocitos T se involucran de forma completa a nivel celular con el principal fin de aislar al invasor. Esto que parece tan sencillo se lleva a cabo mediante miles de órdenes, numerosos mediadores y moléculas de las que cada día se descubren más y a veces sin entender del todo su función. Al igual que en la respuesta inespecífica, existen mecanismos reguladores, perfectamente coordinados.

Cada día se descubre más sobre la respuesta inmunológica, pero son aún muchos los enigmas que existen. Hay muchas moléculas que intervienen regulando el proceso defensivo como las vitaminas, muchos minerales, antioxidantes..., y el equilibrio es tan perfecto y delicado que muchas veces nuestras propias actuaciones son las que desequilibran el sistema, dando lugar a la enfermedad, como ocurre en los procesos alérgicos o a la autoinmunidad.

Brevemente podemos ahora tras conocer todo lo anterior, explicar estos procesos patológicos. Las alergias y las enfermedades autoinmunes tienen en común el deberse a reacciones exageradas del sistema defensivo. En el caso de la alergia la reacción es frente a un agente extraño, algo que en condiciones normales no causa problemas, como el polen o el polvo, en casos de hipersensibilidad, da lugar a síntomas, (picor, estornudos, broncoespasmos, eccemas...) como si de algo dañino se tratara. En la autoinmunidad las células de sistema inmunológico dejan de reconocer como suyo a un tejido u órgano propio, desencadenando reacciones contra ellos; así aparecen inflamaciones, como en el caso de las artritis, o incluso se llega a la destrucción del órgano, como ocurre en algunas tiroiditis.

El caso del cáncer es quizá mucho más complejo, pero también hay acuerdo en todos los investigadores en que un adecuado sistema inmunológico impide o frena el desarrollo de células tumorales, pues son reconocidas como dañinas y son desactivadas.

 

III.- Influencia de la vida actual sobre la inmunidad.

Antes del descubrimiento de las vacunas y de los antibióticos, las enfermedades de tipo infeccioso, y sobre todo la diseminación de las mismas, mediante epidemias, eran el gran problema de salud de la población.

Haciendo la salvedad de la situación en los países pobres, donde las infecciones aún no están controladas, en la actualidad los principales problemas sanitarios se deben a la cronificación de enfermedades, y sobre todo a la patología derivada de un mal funcionamiento inmunitario: alergias, enfermedades reumáticas o autoinmunes y tumores.

Pensando que con las vacunas y los antibióticos íbamos a tener un sistema defensivo más protegido, hemos conseguido debilitarlo. Efectivamente le resolvemos problemas, pero no dejamos que se fortalezca poco a poco, de forma natural, con lo que a la larga lo hacemos dependiente de fármacos y cada vez más vulnerable. Además es muy importante que entendamos como la forma de vivir en las ciudades supone muchos aspectos que perjudican el sistema inmunológico:

- Falta de espacios naturales, pues simplemente la disminución de la exposición a la luz natural, provoca un déficit de vit. D, que además de su acción sobre el hueso, participa en la respuesta defensiva.

- Alimentación más industrializada, lo que supone que tenga menor cantidad de minerales, vitaminas y oligoelementos, y por lo que es básico tener que suplementar artificialmente la dieta.

- Aumento de factores tóxicos: en el aire, en los alimentos, a través de ondas electromagnéticas...

- Horarios y ritmo no fisiológicos, que aumentan el nivel de esfuerzo de nuestro organismo para poder adaptarse a los cambios.

- Alto nivel de exigencia personal, laboral y social que conlleva estrés tanto físico como psíquico...

Aunque seamos conscientes de todo ello y casi a diario tengamos algún tipo de noticia en esta línea, aún no tenemos asumido la enorme influencia que tiene en nuestra salud. Es fundamental que la comunidad científica analice todo ello con más interés, pues es absurdo considerar que lo único que nos produce enfermedad son los microorganismos. Si observamos la realidad, y profundizamos en ella, podemos avanzar más, entendiendo que también nos puede desequilibrar por ejemplo, el vivir sin recibir luz del sol...

 

IV.- Importancia de los sistemas depurativos:

Como comentábamos anteriormente, existe en la actualidad un aumento importante de enfermedades crónicas y por disfunción del sistema defensivo. También es una realidad, observar que en muchas ocasiones, existe una especie de bloqueo en la fisiología del organismo, y a pesar de utilizar medicación adecuada, no se produce ningún efecto. Desde la medicina no convencional, que intenta ver al sistema más en conjunto, y suele ser más observadora, se aprecia, como la respuesta en los niños o en las personas con "vida saludable" es mucho más rápida y eficaz que cuando ya existen altos niveles de "toxicidad".

Entre los distintos órganos, y dentro de ellos entre sus células, se dispone el espacio intersticial, fundamental para el intercambio de nutrientes y deshechos. Poco a poco este espacio va acumulando "suciedad", es decir elementos residuales que no han sido eliminados adecuadamente, y cuya consecuencia es que a la célula no le lleguen bien las sustancias que necesita, y sus metabolitos no se retiren adecuadamente, empeorando cada vez más la situación. Otro de los efectos es que a las células del sistema defensivo les resulta más difícil desplazarse, y su función se enlentece e incluso se anula.

Es por todo ello el que en las medicinas complementarias cobre cada día más importancia el concepto de drenaje. Es básico en cualquier tratamiento de una persona de edad media, que vive en un medio urbano normal, realizar entre las primeras intervenciones un drenaje, entendiendo como tal el refuerzo de los sistemas depurativos orgánicos, y que nos va a facilitar no solo limpiar, (que a veces con ello ya hemos solucionado el problema), sino también que los tratamientos posteriores actúen con mayor eficacia.

Dentro de los sistemas depurativos se consideran: el intestinal, el linfático, el hepático y el renal. Todos ellos deben estar en perfectas condiciones, y la intervención sobre uno, otro o sobre todos a la vez, va a depender de la situación del individuo, influyendo también la época del año y el lugar de residencia. Existen autores que consideran estos sistemas como compartimentos en estrecha relación. La limpieza intestinal es la más básica, en cuanto a que consiste en eliminar a través de las heces los restos alimenticios no absorbidos. La importancia de un hábito intestinal adecuado es fundamental, para que este primer paso depurativo no bloquee al resto y termine produciendo un exceso de toxinas en nuestro cuerpo. El segundo nivel lo constituye el sistema linfático. Se encarga del filtrado de elementos del espacio intersticial, sobre todo las grasas a nivel del intestino, y también tiene un papel muy importante en la inmunidad, pues gracias a él se deben eliminar los restos de cualquier inflamación o proceso infeccioso. Es poco conocido y menos aún valorado, y solo se le presta atención en casos extremos como ocurre en los linfedemas tras intervenciones quirúrgicas. La función detoxificadora del hígado, sí es más considerada. Es muy importante la inactivación de tóxicos procedentes tanto del propio metabolismo como de elementos externos. La eliminación suele ser a través de la bilis. Es fundamental mantener una buena función hepática, y esto es difícil valorar pues no es suficiente la medición de las transaminasas. El riñón es el órgano depurativo por excelencia, pero como vemos no es más que el último escalón del sistema. Si los anteriores compartimentos van bloqueándose, aunque el riñón filtre muy bien, los intersticios irán ensuciándose.

Una alimentación saludable en la medida de lo posible, una actividad física regular, un descanso adecuado y evitar el estrés físico y psíquico ayudan enormemente a nuestros sistemas depurativos, pues no se verán sobrecargados. Si además colaboramos con curas de drenaje periódicas, tendremos asegurado que nuestro sistema defensivo sea fuerte y el organismo funcione adecuadamente.

 

V.- Importancia del aparato digestivo:

Hablando de inmunidad, no se puede uno olvidar del gran papel que tiene el aparato digestivo. No nos podemos limitar a considerar que estos órganos se encargan sólo de que los alimentos sean trasformados en nutrientes elementales para ser absorbidos. Algunos autores consideran al sistema digestivo el segundo cerebro de nuestro organismo. En ningún otro punto del cuerpo se realizan tantas reacciones, se tiene tanto contacto con sustancias diferentes y se segregan tantas sustancias, como en todo el tuvo digestivo.

La extensión de la mucosa intestinal, es decir la superficie que está en contacto con la luz, y en consecuencia con el exterior, es aproximadamente de 250 m², como una cancha de tenis. Se conoce que alrededor del 70% de todas las células defensivas de nuestro cuerpo están distribuidas en el aparato digestivo. Y esto debe ser por algo.

Al igual que la piel, las mucosas, y dentro de ellas la digestiva, suponen una primera línea defensiva, evitando que penetren en el interior elementos extraños. La integridad de esta barrera es muy importante, y a ello contribuyen, no sólo el que las células digestivas estén sanas y produzcan mucosidad, sino también una flora bacteriana adecuada en cantidad y calidad. Sustancias que irriten la mucosa digestiva, excesos o defectos en la microflora intestinal, dan lugar procesos inflamatorios locales junto a un aumento de permeabilidad, favoreciendo patología del sistema inmunológico a distancia. Muy pocos investigadores, médicos y personal sanitario en general son conscientes de la repercusión de todos estos datos. Poco a poco van publicándose experimentos y estudios que apoyan la importancia del sistema digestivo en nuestra salud. Los conceptos de hiperpermeabilidad intestinal y disbiosis son poco conocidos y tenidos en cuenta, y en la medicina convencional apenas si hay quien los tenga en cuenta.

Un simple ejemplo nos puede ayudar a entender todo lo anterior. Supongamos una persona diagnosticada de colon irritable, con molestias inespecíficas digestivas de larga evolución, con numerosos estudios analíticos y de imagen inconcluyentes, y que además presenta una tiroiditis autoinmune en el último año. Normalmente se consideran patologías sin conexión, y sin embargo si tenemos en cuenta el concepto de hiperpermeabilidad intestinal la relación es estrecha. El colon irritable, está indicando una inflamación crónica de la mucosa, algo la irrita, y desestructura, permitiendo el paso de sustancias extrañas que ponen en guardia a su sistema inmunológico. Esta activación permanente puede dar lugar a una sobrerreacción que haga confundir a las propias células tiroideas como extrañas y aparezca la enfermedad endocrina. Si fuésemos capaces de detectar el irritante digestivo, bloquear la inflamación y reparar la mucosa controlaríamos el proceso autoinmune. Como este caso son muchos los ejemplos que podríamos interpretar bajo este punto de vista y ver cómo trabajando el sistema defensivo intestinal se recuperan enormemente las defensas de un individuo.

 

VI.- Aportación de la Restauración Bioenergética (RB) a los trastornos inmunitarios:

Al igual que ocurre con la medicina tradicional, desde la RB, la acupuntura sin agujas, el estudio inmunológico se lleva a cabo de un modo indirecto, pero consiguiendo, a lo mejor no de forma tan "precisa", pero sí mucho más sutil y precoz, detectar los desequilibrios y colaborar en su recuperación.

Podemos hablar de dos acciones de la RB, una diagnóstica, que nos acerca a la causa, y otra terapéutica, que nos ayuda a la recuperación.

   a.- Línea diagnóstica:

Como decíamos antes, la valoración del estado inmunológico la vamos a realizar de forma indirecta, es decir, no existe ningún "filtro" que nos diga de un modo fiable, el número o la calidad de los linfocitos o de cualquier otra célula defensiva.

Esta valoración la realizaremos:

• Fundamentalmente mediante la historia

• la observación de insuficiencias de Qi o Xue

• la existencia de AR con los filtros de timo, linfoide, médula ósea, vacunas, prostaglandinas, histamina...y los nuevos, que presentaremos en los cursos monográficos de ALERGIA Y AUTOINMUNIDAD que realizaremos en el mes de julio,como son:

o focos: amigdalar, hepático, colón, dental

o baja vitalidad

o radicales libres

o cicatriz tóxica

Con todo ello vamos a tener una idea bastante exacta del estado del sistema inmunológico. En cada caso concreto habrá que acompañarlo con el resto de mediciones convencionales y del estudio de RB completo.

   b.- Línea terapéutica.

Al ser la RB un sistema terapéutico integrador y regulador del organismo, simplemente con la aplicación del protocolo básico, ya trabajaríamos sobre este desequilibrio. Pero además tenemos que tener en cuenta que hay puntos que pueden ayudar enormemente, como todos los encaminados a aumentar el Qi (pues las defensas necesitan energía), aquellos que trabajan en la limpieza o desbloqueo del espacio intersticial, puntos específicos para la inflamación, alergia...

Mediante el testaje minucioso del estado de equilibrio del organismo y su regulación a través del meridiano mayormente afectado, todo ello con una técnica de acupuntura sin agujas, se va consiguiendo la recuperación del sistema inmunológico. Hemos de ser realistas y siempre tener en cuenta que no es lo mismo tratar una simple bajada de defensa estacional, que un trastorno autoinmune de años de evolución con existencia de daño orgánico, como puede ser una esclerosis múltiple.

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